El dibujo forma parte de la pieza
En un mosaico hidráulico el color se coloca dentro del molde antes de prensar la pieza. No hay una imagen que pretenda parecer artesanal. Esa profundidad, junto con las pequeñas variaciones del trabajo manual, da al piso una presencia que la impresión cerámica no reproduce.
El color se decide contigo
Un modelo puede cambiar de paleta y coordinarse con cenefas y esquinas. La cocina, el patio o el vestíbulo dejan de adaptarse a los colores disponibles en fábrica. El piso se ajusta a la arquitectura, a la luz y al carácter que buscas.
El valor está en el resultado
La cerámica puede costar menos al principio y ser más uniforme. El mosaico hidráulico pide mejor planeación, colocación y sellado, pero entrega algo distinto. Es una superficie reparable, personalizable y capaz de convertirse en la parte más reconocible del espacio.